Introducción



La primera víctima de la guerra es la verdad, es un axioma de Perogrullo. Ha sido siempre así a lo largo de la historia, mucho más ahora con el mundo ‘globalizado’ en donde se interconectan en cuestión de fracciones de segundo lugares tan distantes como Irak y Colombia, para dar dos ejemplos.

Mas es claro que « (...) en el aspecto político, el imperialismo es, en general, una tendencia a la violencia y a la reacción (...). Lo característico del capitalismo no es el capital industrial, sino el capital financiero (...). Lo característico del imperialismo es precisamente la tendencia a la anexión no, solo de las regiones agrarias, sino incluso de las más industriales (...), pues, en primer lugar la división ya terminada del globo obliga, al proceder a un NUEVO REPARTO, a alargar la mano hacia toda clase de territorios », según el decir de Lenin.

La transformación del capitalismo al imperialismo siguió su curso y se convirtió en « un sistema universal de sojuzgamiento colonial y estrangulación financiera de la inmensa mayoría de la población del planeta por un puñado de países "adelantados". El reparto de este "botín" se efectúa entre dos o tres potencias rapaces, y armadas hasta los dientes (Norteamérica, Inglaterra, El Japón), que dominan en el mundo y arrastran a su guerra, por el reparto de su botín, a todo el planeta ». 

Aterradora realidad que nos hace temer lo peor. Por ello en Colombia los medios en poder de la oligarquía justifican la guerra adelantada desde el estado contra el pueblo colombiano. La creen indispensable para subsanar las diferencias políticas e ideológicas entre los colombianos, es decir, entre la oligarquía que maneja los resortes del poder y el pueblo que carece de todo, menos de ganas de vivir. Pero además la guerra los enriquece.

Guerra adelantada en estos tiempos bajo el nombre de « Plan Colombia », el cual ha sufrido como anteriormente los otros planes, una estruendosa derrota de manos de la insurgencia armada, y es la razón fundamental para estar sentados en la Mesa de Conversaciones de La Habana, aún contra su querer. Que explica el por qué la oligarquía y sus medios están en contra de la Paz ya que ellos prefererirían una rendición de las guerrillas.

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