Guerra virtual

Y el carácter injusto de la guerra imperial. Una forma de guerra utilizada en la mal llamada modernidad, lo cual nos llevará de paso a analizar la utilización del Internet por parte de la insurgencia colombiana.

25.09.2004 [Allende La Paz] Por estos días los funcionarios gubernamentales, especialmente el Comisionado de Paz, el Dr. Ternura, ha puesto sobre el tapete la cuestión de la utilización de los avances tecnológicos en la guerra, específicamente del Internet por parte de la insurgencia.

El autonombrado vocero para los contactos para el intercambio humanitario o canje de prisioneros de parte y parte –que parece ya lo avaló el presidente narcoparamilitar de los colombianos, más conocido como Varito-, dijo en un desliz de inteligencia que los contactos los podía realizar con los voceros de las FARC-EP a través de Internet, en reconocimiento público inconsciente de que los insurgentes cuentan con/y ponen a su servicio la tecnología, hecho que desmitifica el epíteto que hace unos años el entonces presidente César Gaviria –con voz aflautada, y como dicen mis amigos los coteños: con gallo y todo (que la verdad no sé la causa de tal tonito de voz molesto y molestoso)- les endilgara de dinosaurios.

Nos asaltan varias preguntas ante la tal propuesta del Dr. Ternura. La más importante y trascendental es:

¿Qué pretendía el Comisionado con semejante propuesta?

Tratar de barruntar sus propósitos nos lleva a revisar, así sea someramente la evolución de la guerra a través de la historia. En la sociedad antigua, el Estado representaba a los esclavistas y respondía a sus intereses.

Pero, cómo imponía el Estado esclavista su dominación? Mediante la Guerra a otros pueblos. El vencedor sojuzgaba, esclavizaba al vencido, lo ponía a su servicio.

Dichas guerras causaban horrores y devastaciones, ruina de los pueblos vencidos. Estos horrores están descritos de manera magnífica en La Iliada, obra de Homero, autor de obras sobre la epopeya griega. Allí se describe el trato despiadado e inhumano que recibía el enemigo, muchas veces estando ya vencido.

A pesar de este trato cruel, algunos pensadores y filósofos consideraban necesario ponerle algún tipo de freno a los desmanes al considerar que no todo era lícito en la guerra. Así nacieron normas como no despojar a los muertos, dar permiso a los dolientes para enterrarlos, no esclavizar a los vencidos, no devastar el territorio, ni incendiar casas; normas que aplicaban entre ellos, solamente entre griegos, más no cuando guerreaban a otros pueblos, que eran considerados como "bárbaros" o algo mucho menos que personas.

Igual cosa sucedió posteriormente en tiempos del Imperio Romano, cuyo Estado también era Esclavista. Imperio que se consolidó como tal al desarrollar Guerras de Conquista contra otros pueblos y llegó a extender sus fronteras a tal punto que consideraban que en su Imperio "... nunca se pone el sol".

Esta sociedad distinguía entre seres humanos personas y seres humanos cosas.

Pero al igual que los griegos, pensadores y filósofos crearon lo que se conoce como Derecho Romano, de aplicación a los ciudadanos del Imperio, pero no a los foráneos ni esclavos. Producto de la extensión de las fronteras y de las nuevas relaciones comerciales con otros imperios, nace lo que se conoce como derecho de gentes o ius gentium, a fin de regular jurídicamente las relaciones con los extranjeros, pero no a todos, sino a los que las autoridades quisieran. A los pueblos que no se aplicaba quedaban sujetos al querer de los gobernantes, máxime si estaban en estado de guerra.

El Cristianismo, cuyo nacimiento ocurre precisamente durante el Imperio Romano, conlleva una nueva concepción de la persona: todos los seres humanos son dignos y merecedores por igual de respeto. Ya en esta época el Estado Esclavista había sido reemplazado por el Estado Feudal, mediante la revolución dirigida por los Señores Feudales. El Cristianismo prácticamente se extendió a todo el mundo y algunos jerarcas distorsionaron sus principios al considerar que sólo eran dignos de respeto los que profesaban su Fe.

Así, al amparo de la Santa Inquisición murieron más de 500.000 personas en la pira o la horca acusadas de brujos o herejes; y bendecidas las armas de los "caballeros" y "cruzados" que adelantaban la guerra contra pueblos no cristianos. Pero lo que más recordamos de esa época tal vez sean los combates de los "caballeros" -personas de la nobleza- que combatían a caballo, pero que conservaban algunas costumbres para guerrear -que algunos consideran un contribución importante- como la declaración de guerra, el estatuto de los parlamentos, la prohibición de uso de ciertas armas, etc.

Al producirse la Revolución Industrial, nace el Capitalismo que crea su Estado Capitalista en representación de la nueva clase que accede al Poder, de la Burguesía. Bajo este sistema la lucha de clases adquiere un nivel de confrontación que no se había visto en épocas anteriores, lo que llevó a Engels a decir:

"...la fuerza pública se fortalece a medida que los antagonismos de clase se exacerban dentro del Estado y a medida que se hacen más grandes y más poblados los Estados colindantes. Y si no, examínese nuestra Europa actual, donde la lucha de clases y la rivalidad en las conquistas han hecho crecer tanto la fuerza pública, que ésta amenaza con devorar a la sociedad entera y aún al Estado mismo..." (1)

Con el paso del capitalismo hacia el Imperialismo, aumenta la agresividad del Estado y "... desde entonces, la "rivalidad de las conquistas" ha dado un gigantesco paso adelante, tanto más cuanto que a comienzos de la segunda década del siglo XX el planeta quedó definitivamente repartido entre éstos "conquistadores rivales", es decir, entre las grandes potencias rapaces.

Desde entonces los armamentos terrestres y marítimos han crecido en proporciones increíbles, y la guerra de rapiña de 1914 a 1917 por la dominación de Inglaterra o Alemania sobre el mundo, por el reparto del
botín, ha llevado la "absorción" de todas las fuerzas de la sociedad por un poder estatal rapaz hasta el borde de una catástrofe completa..." (2)

Como se vé, la necesidad de conquistar nuevos mercados y fuentes de materias primas hace del Estado capitalista un descomunal aparato que es capaz de "devorar" todas las fuerzas de la sociedad e incluso al Estado mismo.

Son ya conocidos los excesos de las guerras entre Estados capitalistas de Europa, con consecuencias desastrosas e inhumanas para los actores de ellas, los soldados, y son conocidos los efectos sobre la población civil de los países en confrontación.

Lenin, con su gran visión y percepción, definía:

"La guerra de 1914-1918 ha sido, de ambos lados, una guerra imperialista (esto es, una guerra de conquista, de bandidaje y de rapiña), una guerra por el reparto del mundo, por la partición y el nuevo reparto de lascolonias, de las "esferas de influencia" del capital financiero, etc. La prueba del verdadero carácter social o mejor dicho, del verdadero CARÁCTER DE CLASE de una guerra no se encontrará, claro está en su historia diplomática, sino en el análisis de la situación objetiva de las clases dirigentes en todas las potencias beligerantes." (3).

Esta guerra imperialista, que los historiadores denominan Primera Guerra Mundial, dejaría:

"...decenas de millones de cadáveres y de mutilados, víctimas de la guerra -esa guerra que se hizo para decidir qué grupos de bandoleros financieros, el inglés o el alemán, había de recibir una mayor parte del botín-y encima estos dos "tratados de paz" (la paz de Brest-Litovsk y la paz de Versalles) hacen abrir, con una rapidez desconocida hasta ahora los ojos a millones y decenas de millones de hombres atemorizados, oprimidos, embaucados y engañados por la burguesía". (4)

De todo lo anterior se concluye el CARACTER INJUSTO, egoísta de esas guerras, al someter a innumerables sufrimientos a toda la sociedad para satisfacer los intereses de la clase dominante, la burguesía, que llevó a Lenin a concluir que:

(...) en el aspecto político, el imperialismo es, en general, una tendencia a la violencia y a la reacción (...). Lo característico del capitalismo no es el capital industrial, sino el capital financiero (...). Lo característico del imperialismo es precisamente la tendencia a la anexión no, solo de las regiones agrarias, sino incluso de las más industriales (...), pues, en primer lugar la división ya terminada del globo obliga, al proceder a un NUEVO REPARTO, a alargar la mano hacia toda clase de territorios". (5).

La transformación del capitalismo al imperialismo siguió su curso y se convirtió en:

"un sistema universal de sojuzgamiento colonial y estrangulación financiera de la inmensa mayoría de la población del planeta por un puñado de países "adelantados". El reparto de este "botín" se efectúa entre dos o tres potencias rapaces, y armadas hasta los dientes (Norteamérica, Inglaterra, El Japón), que dominan en el mundo y arrastran a su guerra, por el reparto de su botín, a todo el planeta". (6)

La clase capitalista lleva, "arrastrando a su guerra" a toda la sociedad, las convierten en "carne de cañón" para repartirse nuevamente su botín. La llamada por los historiadores SEGUNDA GUERRA MUNDIAL, trajo nuevos horrores a la humanidad entera.

Son de ingrata recordación no solo los excesos contra los combatientes -como los enfermos y heridos y los náufragos en los combates navales, los prisioneros de guerra, etc, etc,- sino también los nefastos efectos
sobre la población civil: HITLER exterminó a millones de no combatientes en sus campos de concentración, WINSTON CHURCHILL ordenó el bombardeo masivo e indiscriminado de las ciudades alemanas.

El Presidente TRUMAN, de Estados Unidos en una clara amenaza a todos los pueblos del mundo, ordenó bombardear con la Bomba Atómica a las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, causando la muerte a más de 300.000 personas y esos pueblos aún hoy padecen los efectos de las radiaciones. STALIN permitió el fusilamiento masivo de prisioneros de guerra y son conocidos sus excesos en el ejercicio del poder.

Por causa de ese "nuevo reparto del mundo" murieron 50 millones de personas, 20 millones de ellos "aportados" por el pueblo soviético, que tuvo que participar en esta guerra en "defensa de la Patria y el socialismo".

Y desde entonces, los estados imperiales desarrollan sus guerras sin miramientos de ninguna clase, utilizando todos los recursos de que disponen.

En el segundo artículo de esta serie veremos la guerra virtual como una forma de guerra utilizada en la mal llamada modernidad, lo cual nos llevará de paso a analizar la utilización del Internet por parte de la insurgencia colombiana.

Citas:

1. F. Engels, citado por Lenin en El Estado y la revolución. Ed. Progreso, 1996. p. 10

2. Lenin, Op. Cit., p. 11.

3. Lenin, Op. Cit., p. 5-6.

4. Ibidem, p. 7.

5. Ibidem, p. 90-91.

6. Ibidem, p. 7.

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